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Sesión 04 · 12 min

El encuadre y la luz

Dónde poner el móvil, dónde ponerte tú y de dónde viene la luz

Un móvil en vertical sobre un trípode a la altura de los ojos, iluminado por un panel lateral

9:16 de verdad

Se graba en vertical, no se recorta un horizontal. Un recorte pierde resolución, descoloca el encuadre y casi siempre deja la cabeza pegada al borde. Y dentro de ese vertical los ojos van en la línea del tercio superior —a un tercio de la parte de arriba, más o menos—, con un dedo de aire sobre la cabeza. Ni la coronilla tocando el marco ni medio encuadre de techo.

Ojos
Sobre la línea del tercio superior, a un 30-35 % desde arriba.
Aire sobre la cabeza
Entre un 8 y un 12 % del alto. Poco, pero que haya.
Plano
De la mitad del pecho a la coronilla para hablar. Más abierto solo si las manos cuentan algo.

La zona segura

La interfaz de la aplicación se come el borde de tu vídeo: arriba va el nombre y los botones de la cámara, abajo el usuario, la descripción, el audio y la columna de iconos. Entre un 10 y un 15 % por arriba y otro tanto por abajo son terreno perdido. Todo lo que importe —tu cara, el producto, los rótulos— tiene que caber en el 70-80 % central. Y se comprueba antes de publicar, en la vista previa de la propia app, no después de verlo publicado y torcido.

El fallo típicoPoner los subtítulos abajo del todo «como en el cine». En vertical eso queda tapado por la descripción.

La cámara, a la altura de tus ojos

Por debajo de la línea de los ojos la cámara te hace mirar hacia abajo y el plano se vuelve dominante e incómodo. Por encima, te empequeñece y te obliga a levantar la barbilla. La altura de la cara es la neutra, la que se lee como una conversación. Por eso el trípode importa más que la lente: no es para que no tiemble, es para poner el móvil a la altura correcta y dejarlo ahí.

Una luz principal, a 45 y 45

La regla que usan desde los estudios hasta quien graba en el salón: la fuente principal a unos 45 grados a un lado de la cara y otros 45 grados por encima de la línea de los ojos. Eso dibuja el rostro, deja una sombra suave en el lado contrario y no aplana. La mejor luz gratis que existe es una ventana: colócate mirándola, nunca de espaldas. Si la ventana queda detrás, o la tapas o te conviertes en una silueta negra.

Ventana
De frente o a 45°. Nunca detrás.
Aro de luz
Rápido y favorecedor, pero aplana. Bien para hablar a cámara, flojo para producto.
Panel con difusor
La opción seria. Cuanto más grande y más cerca, más suave.

Las tres cosas que hay que apagar

La luz del techo, porque cae en vertical y te deja ojeras y una sombra dura bajo la nariz. La mezcla de temperaturas —bombilla naranja por un lado y ventana azul por otro— porque deja la piel verdosa y no hay corrección que lo arregle del todo. Y el modo automático de brillo si tu móvil te deja fijarlo: si no, la exposición baila cada vez que te mueves.

El fondo también habla

Dos metros entre tú y la pared bastan para que el fondo se desenfoque un poco y tú te despegues de él. Quita lo que distrae, deja uno o dos objetos que digan algo de tu nicho, y repite el mismo fondo en toda la serie: es lo que hace que alguien reconozca tu vídeo en el feed antes de leer tu nombre.

Sales del entrenamiento sabiendo

  • Grabas en vertical nativo, sin recortar.
  • Los ojos en el tercio superior y un dedo de aire arriba.
  • Lo importante, dentro del 70-80 % central.
  • El móvil a la altura de tu cara.
  • Una sola luz principal, a 45 y 45, y la ventana de frente.
  • Techo apagado, temperaturas sin mezclar, fondo despejado y repetido.

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