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Sesión 06 · 12 min

Grabarte: con guion y de imprevisto

El teleprompter no se nota si los ojos van por delante de la voz

La cabina de grabación de La Academia, con la cámara encendida

Con guion: memoriza bloques, no palabras

Aprenderse un guion palabra por palabra es la manera más rápida de sonar falso: en cuanto se te va una, se te cae todo y se te nota en la cara. Memoriza los cuatro tiempos y las tres o cuatro frases ancla, y deja que lo demás cambie en cada toma. Lo que tiene que ser idéntico es el gancho; el resto puede respirar.

Teleprompter sin cara de teleprompter

El texto va pegado a la lente, con letra grande y a una velocidad un punto por debajo de tu ritmo natural de habla. Y la clave técnica es esta: los ojos tienen que ir un compás por delante de la voz. Eso te da tiempo a procesar lo que viene y, por tanto, a entonar, a marcar una palabra y a hacer una pausa de verdad. Es exactamente lo que hace que un texto escrito suene hablado. Antes de grabar, léelo dos veces en alto y marca en el propio texto dónde respiras.

El fallo típicoPoner el teleprompter en la pantalla del portátil, al lado de la cámara. Se ve perfectamente que estás leyendo a un metro a la izquierda.

La regla de las tres tomas

La primera toma es para soltarte y casi nunca vale. La segunda suele ser la buena, porque ya conoces el terreno y todavía tienes energía. La tercera solo si la segunda falló por algo concreto y localizable. A partir de la cuarta se pierde frescura y se entra en el bucle de repetir cada vez peor: si a la cuarta no sale, el problema es el guion, no tú.

De imprevisto no es improvisar: es tener banco

Lo que parece espontáneo casi siempre es material grabado con antelación y montado después. La regla de campo: cuando pase delante de ti algo que ilustre tu nicho, grábalo aunque no sepas para qué. Diez segundos, con la lente limpia y sin hablar. Eso es tu banco de recursos, y es lo que te permitirá montar en una hora un vídeo sobre una tendencia que ha salido esta mañana.

Duración
10 segundos por plano. Sobra.
Sin hablar
El audio lo pones después, limpio.
Dos versiones
Vertical siempre; horizontal también si el plano lo merece.
Etiquétalo
Un álbum por pilar. Buscar material es la mitad del tiempo de montaje.

La voz en off salva cualquier grabación

Si el directo no sale —te trabas, hay ruido, la luz cambió a mitad—, no tires el material: quédate con las imágenes y cuenta la historia después con la voz grabada en limpio. Un vídeo con buena imagen y voz en off clara rinde mejor que uno con la cara perfecta y un audio sucio.

Grabar por tandas

El día de cámara no es el día de pensar. Los guiones y la lista de planos se escriben antes; el día de grabación solo se ejecuta. Bloques de cuarenta y cinco minutos con quince de descanso, y cambio de camiseta entre bloques para que no parezca que publicaste diez vídeos del mismo día (porque lo hiciste). Y separa las sesiones: hablar a cámara por un lado; recursos y voz en off por otro. Mezclar las dos cabezas cansa el doble.

45 / 15

Minutos de bloque y de descanso

1 tanda

Puede dar de sobra una semana de publicación

El ritual de los sesenta segundos

Antes de darle a grabar, siempre lo mismo y en este orden: batería y espacio libre, modo avión, encuadre con la zona segura comprobada, cinco segundos de prueba de sonido escuchados con auriculares, y la primera frase dicha en voz alta. Sesenta segundos que te ahorran volver a grabarlo todo.

Sales del entrenamiento sabiendo

  • Memorizas bloques, no palabras, y el gancho sí literal.
  • Lees con los ojos un compás por delante de la voz.
  • Tres tomas y paras.
  • Tienes un banco de recursos etiquetado por pilar.
  • Grabas por tandas, con la escaleta escrita del día anterior.
  • Haces el ritual de los sesenta segundos sin saltarte un paso.

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