Las tres maneras de cobrar
Conviene tenerlas separadas en la cabeza, porque se negocian distinto y conviven bien.
- Tarifa por pieza
- La marca paga por el contenido y por los derechos de uso. Cuanto más uso quiera (más tiempo, más medios, publicidad pagada), más cuesta.
- Comisión por venta
- Cobras un porcentaje de lo que se venda con tu código o tu enlace. Es lo que hace Colaboralia: el negocio no paga por publicar, paga por vender.
- Contenido UGC
- Grabas para la marca y publica ella. No necesitas audiencia: se cobra por el material. Es la puerta de entrada más rápida.
Tu tarifa no la deciden los seguidores
El número de seguidores es solo una de las variables, y ni siquiera la que más manda. Pesan el nicho (uno de finanzas o salud paga mucho más que uno generalista), la calidad de la audiencia, la plataforma, la exclusividad que te pidan, los derechos de uso y cuánto tiempo los ceden. Por eso un nano-creador de un nicho caro puede cobrar más que un mega-creador de temas generales.
El media kit: una página, con capturas
Es el documento que te pedirá cualquier marca o agencia seria, y se prepara una vez y se actualiza cada mes. En una página: quién eres y para quién, alcance e impresiones reales del último mes, engagement, demografía de la audiencia (edad, ciudad, sexo), tres ejemplos de trabajos con su resultado, y tus formatos con precios. Con capturas de tus propias estadísticas, no con cifras dichas de memoria: los datos verificables son justo lo que se pide.
La etiqueta de publicidad no es opcional
En España toda colaboración comercial tiene que ser claramente identificable. Vale la etiqueta nativa de la plataforma («colaboración pagada con»), o «publicidad» o «en colaboración con» bien visible al principio, no escondido en el hashtag número quince. No es solo cumplir: te protege a ti, y las marcas serias no trabajan con quien no lo hace.
El fallo típicoPoner «#ad» en la última línea de una descripción cortada. No es identificable, y eso es exactamente lo que la norma pide.
Qué hace una agencia por ti
Una agencia de creadores —Colaboralia, Influgency y las que trabajan así— te trae las marcas, negocia el precio, redacta el contrato y define los derechos, coordina las entregas y los plazos, se ocupa de la facturación y responde ante la marca por el resultado. Tú te quedas con la parte que sabes hacer: grabar. A cambio se lleva un porcentaje o cobra directamente a la marca. El sector se ha profesionalizado: hoy las marcas ya no compran menciones sueltas, compran sistemas de contenido, y eso se gestiona mejor desde una agencia que solo.
Cómo funciona Colaboralia en concreto
El modelo es negocio ↔ creador con código propio. El negocio no paga por que publiques: paga cuando vende. Tú cobras comisión de todo lo que se venda con tu código, y se liquida los días 15 y 30 de cada mes. Por eso en La Academia los rangos abren campañas y no medallas: subir de rango es entrar en el catálogo real de negocios, con comisión real.
Los cuatro errores caros del principio
Aceptar la primera cifra sin preguntar qué incluye. Ceder derechos «para siempre y en todos los medios» sin cobrarlos aparte. No facturar (y descubrir el problema en la declaración). Y trabajar sin nada por escrito: un correo con entregables, plazos, usos y precio ya es un acuerdo, y es lo mínimo.
Sales del entrenamiento sabiendo
- Distingues tarifa por pieza, comisión por venta y UGC.
- Sabes que los derechos de uso se cobran aparte.
- Tienes un media kit de una página con capturas reales.
- Etiquetas la publicidad al principio y bien visible.
- Sabes qué te resuelve una agencia y qué sigue siendo tuyo.
- No trabajas sin nada por escrito.
